Principios y Valores


1. Respeto a la dignidad de las personas.

 

El orden social y su progresivo desarrollo deben en todo momento subordinarse al bien de la persona y no al contrario. El respeto de la dignidad humana no puede prescindir de la observancia al principio de considerar a las personas que nos rodean como otro yo, cuidando en primer lugar de su vida y de los medios necesarios para vivirla dignamente. Es preciso que todos los programas sociales, científicos y culturales, estén presididos por la conciencia de la prioridad que tiene cada ser humano.

En ningún caso la persona humana puede ser utilizada para fines ajenos a su propio desarrollo humano integral.  Por esta razón, ni su vida, ni el desarrollo de su pensamiento, ni sus bienes, ni cuantos comparten sus sucesos personales y familiares pueden ser sometidos a injustas restricciones en el ejercicio de sus derechos y de su libertad.

La persona no puede estar finalizada a proyectos de carácter económico, social o político, impuestos por autoridad alguna, ni siquiera en nombre del presunto progreso de la comunidad civil en su conjunto o de otras personas, en el presente o en el futuro. Es necesario, por tanto, que las autoridades públicas vigilen con atención para que una restricción de la libertad o cualquier otra carga impuesta a la actuación de las personas no lesionen jamás la dignidad personal y garantice el efectivo ejercicio de los derechos humanos. Todo esto, una vez más, se funda sobre la visión del hombre como persona, es decir, como sujeto activo y responsable del propio proceso de crecimiento, junto con la comunidad de la que forma parte.

A las personas compete, evidentemente, el desarrollo de las actitudes morales, fundamentales en toda convivencia verdaderamente humana (justicia, honradez, veracidad, etc.), que de ninguna manera se puede esperar de otros o delegar en las instituciones. A todos, particularmente a quienes de diversas maneras están investidos de responsabilidad política, jurídica o profesional frente a los demás, corresponde ser conciencia vigilante de la sociedad y primeros testigos de una convivencia civil y digna del hombre.



Ir arriba

 


 

 

2. Solidaridad.

La solidaridad universal, que es un hecho y un beneficio para todos, es también un deber. En la actualidad, muchos pretenden pensar que no deben nada a nadie, si no es a sí mismos. Piensan que sólo son titulares de derechos y con frecuencia les cuesta madurar en su responsabilidad respecto al desarrollo integral propio y ajeno. Por ello, es importante urgir una nueva reflexión sobre losdeberes que los derechos presuponen, y sin los cuales éstos se convierten en algo arbitrario.

La solidaridad confiere particular relieve a la intrínseca sociabilidad de la persona humana, a la igualdad de todos en dignidad y derechos, al camino común de los hombres y de los pueblos hacia una unidad cada vez más convencida. Nunca como hoy ha existido una conciencia tan difundida del vínculo de interdependencia entre los hombres y entre los pueblos, que se manifiesta a todos los niveles. La vertiginosa multiplicación de las vías y de los medios de comunicación "en tiempo real”, como las telecomunicaciones, los extraordinarios progresos de la informática, el aumento de los intercambios comerciales y de las informaciones son testimonio de que por primera vez desde el inicio de la historia de la humanidad ahora es posible, al menos técnicamente, establecer relaciones aun entre personas lejanas o desconocidas.

Junto al fenómeno de la interdependencia y de su constante dilatación, persisten, por otra parte, en todo el mundo, fortísimas desigualdades entre países desarrollados y países en vías de desarrollo, alimentadas también por diversas formas de explotación, de opresión y de corrupción, que influyen negativamente en la vida interna e internacional de muchos Estados.

El proceso de aceleración de la interdependencia entre las personas y los pueblos debe estar acompañado por un crecimiento en el plano ético- social igualmente intenso, para así evitar las nefastas consecuencias de una situación de injusticia de dimensiones planetarias, con repercusiones negativas incluso en los mismos países actualmente más favorecidos.



Ir arriba


 

3. Subsidiaridad.

La subsidiaridad es ante todo una ayuda a la persona, a través de la autonomía de los cuerpos intermedios. Dicha ayuda se ofrece cuando la persona y los sujetos sociales no son capaces de valerse por sí mismos, implicando siempre una finalidad emancipadora, porque favorece la libertad y la participación a la hora de asumir responsabilidades.

La subsidiaridad respeta la dignidad de la persona, en la que ve un sujeto siempre capaz de dar algo a los otros. La subsidiaridad, al reconocer que la reciprocidad forma parte de la constitución íntima del ser humano, es el antídoto más eficaz contra cualquier forma de asistencialismo paternalista. Ella puede dar razón tanto de la múltiple articulación de los niveles y, por ello, de la pluralidad de los sujetos, como de su coordinación.

El principio de subsidiaridad debe mantenerse íntimamente unido al principio de la solidaridad y viceversa, porque así como la subsidiaridad sin la solidaridad desemboca en el particularismo social, también es cierto que la solidaridad sin la subsidiaridad acabaría en el asistencialismo que humilla al necesitado.



Ir arriba


 

4. Bienestar Social General.

Es la promoción de todos los bienes necesarios para el desarrollo humano integral en la empresa, de modo tal que se respeta el ordenamiento apropiado de estos bienes. Deliberadamente se usa el término "promoción” pues la búsqueda y realización de los bienes excelentes de la empresa u organización, aunque necesaria para el desarrollo humano, no puede asegurar el desarrollo de la persona en lo individual.

Como los jardineros, los administradores pueden cultivar las condiciones para el crecimiento, pero éstas no pueden garantizar que los empleados las aprovechen. Las buenas condiciones organizacionales solamente pueden proporcionar la posibilidad de que el desarrollo humano suceda.



Ir arriba


 

5. Balance trabajo y capital.

Este principio prohíbe a quienes toman las decisiones tratar a las personas como simples medios o instrumentos para el logro de fines económicos. Por lo tanto, implica que una actividad empresarial nunca debería considerarse solamente en términos de estrechos criterios técnicos, sino que más bien se debería evaluar siempre integralmente como acción humana, y respecto a sus efectos en las personas que son los empleados, proveedores, clientes, accionistas y otros.

En conjunto los principios de solidaridad y balance trabajo y capital aseguran que las decisiones administrativas puedan pertenecer tanto a la categoría de liderazgo moral como a la categoría de pericia técnica.



Ir arriba


 

6. Mejora continua.

El proceso mediante el cual se establecen objetivos y se identifican oportunidades para la mejora; es un proceso continuo a través del uso de los hallazgos de la auditoria, las conclusiones de la auditoria, el análisis de los datos, la revisión por la dirección u otros medios, y generalmente conduce a la acción correctiva y preventiva.



Ir arriba


 

7. Participación.

Participar es ser parte de algo. El principio de participación implica hacer parte al personal en los planes, la operación, los resultados y el futuro de la organización.
La Participación nos involucra en las metas de la organización de una forma solidaria; contribuyendo, comprometiendo y responsabilizando de manera compartida.
En la Participación hacemos realidad valores como la dignidad de la persona, el valor del trabajo, la solidaridad, la subsidiaridad y el bien común, entre otros; por ello es tan importante para todas las organizaciones.

En las organizaciones con Calidad Humana y Responsabilidad Social participar representa: capacitar, comunicar, facultar y propiciar el autocontrol en todo el personal.
Capacitación es un proceso para incrementar las aptitudes y actitudes. Comunicar es el proceso de informar y consultar. Facultar es el proceso de orientar y delegar. Autocontrol es el proceso de involucrar y lograr la participación, con el fin de crecer en la responsabilidad.



Ir arriba